30/6/15

La bruja de Mr. Shadow

Siempre la veía ponerse su disfraz: comenzaba por la malla de color carne que le servía para ocultar todos sus forúnculos, después se ponía una tela fina que impregnaba su cuerpo de un agradable aroma a rosas y seguía con la túnica blanca, las alas de colores brillantes y, por último, la peluca y el maquillaje. Pero lo que más cambiaba su aspecto era el gesto sonriente que adoptaba de forma instantánea y el tono de su voz.

Llegaban entonces sus invitados y ella mariposeaba a su alrededor, intentando que en todo momento se sintieran complacidos. Cuando se iban, contemplaba, aún con esa sonrisa, el termómetro que indicaba el número de halagos que le habían hecho durante toda su vida, o para ser concretos, durante la vida que recordaba con claridad.

Una vez satisfecha, se despojaba de su disfraz y volvía a su aspecto natural. Bajaba al sótano, donde tenía enjaulados a unos pequeños animales y comenzaba sus torturas diarias. Mientras tanto, yo permanecía en mi alcoba con la puerta cerrada y silbaba para no tener que oír los gritos.

Hoy recorro los pasillos que ya no me parecen tan lúgubres. Ni siquiera la visión de los gusanos que moran en la bañera me resulta tan repugnante. Tal vez porque esta misma noche estaré dándome una deliciosa ducha en un cuarto de baño que no se cae a trozos. Tal vez porque las garras de Mr. Shadow y su bruja no podrán volver a tocarme.



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17/4/15

14-IV-2015

A veces anhelo que tu sombra se convierta en cenizas para evitar así la soledad cuando quiere ser tinta de mis venas y dibujar flores caducas en mis labios. La soledad de que tu sombra sea solo sombra. El miedo de que sea más que sombra y me desgarre el pecho. 

Y lo que quiere mi pecho es reposar en la noche de tus ojos, y al mismo tiempo, teme que rasguen un yo idealizado, y queden esparcidas por el frío suelo bestias llenas de forúnculos.

Dicen que el amor solo es verdadero cuando es incondicional y yo siento que no puedo amarte si soy solo un mal sueño, un agotador rayo de mediodía, un camino mal asfaltado.

Siempre quise ser mariposa, al menos para ti, pero el espejo me muestra tantas imágenes diferentes ¿Dónde encontraré el cristal puro que me diga quién soy? Tus ojos están llenos de humo.

5/4/15

4-IV-2015

Decidió dejar de culparse por no tener ya amapolas y siguió derramando desiertos por sus mejillas, sabiéndolos eternos.
Renunció también al anhelo por recuperar esos extensos campos rojos y se sentó quieta en medio de las dunas.
Incluso el cielo, que durante largos años lloró a causa de la voz extinguida de ella, no tenía ya nubes ni color.
De vez en cuando aparece algún oasis, pero ninguna amapola, ni otras flores rojas, rosas o moradas... Allí solo existe un verde ahogado y el interminable marrón, que acabará convirtiéndose en ceniza.
Ya casi ha olvidado los campos de mayo de su juventud, más allá del océano, en su tierra natal.
Ahora ya no desea nada. Extrañas voces la invitan a abrir los ojos, a levantarse, pero sus oídos están llenos de arena.
Y yo no sé si finalmente un viento la empujará para acercarla a su destino, o si este consiste en convertirse en polvo permaneciendo así por siempre en el desierto.

13/3/15

La resurrección de Max Estrella


Llego a casa con los pies ensangrentados y el corazón lleno de tierra y afiladas piedras que se pelean por penetrar la carne.

Si no estuvieras tú, yo también esperaría mi muerte en vida, en malolientes tabernas de almas errantes, en oscuros templos de la picaresca. 

Si no estuvieras tú, suicidaría mis ojos, y tal vez, en un desesperado tanque, algún día, también los ríos de mi cuerpo.
Actores representando Luces de Bohemia

Pero llego, y allí estás tú, esperándome con una fuente de agua tibia y sales perfumadas; fuente inagotable, inalterable, pues al introducir mis pies, desaparecen polvo y sangre, y el agua se conserva cristalina; y de repente toda la estancia huele a canto angelical. Aplicas después un ungüento a mi corazón, que lo mantiene protegido durante otras veinticuatro horas. 

Sin embargo, pronto recuerdo por qué fue herido, y vuelvo a llorar, solo, porque ante tu presencia no puedo irritarme. Y es que no todo el mundo tiene quien le lave los pies. Pechos donde ya no cabe una cicatriz más. Pones tu mano en mi hombro, me vistes ropa nueva, me ciñes, me das un recipiente con tu agua viva y una toalla tan blanca como tu alma, y me envías por caminos agrestes. Y cuando dudo de mí misma, de cómo yo, que me enfado con facilidad, que tropiezo a cada instante, podré dejar pies y corazones limpios, te posas como viento junto a mí y me susurras que es el agua que me has dado la que hace el milagro, no yo.

Si Max Estrella hubiese buscado el espejo escondido del callejón del Gato, si hubiese escuchado la voz femenina que lo apartaba de quienes se aprovechaban de él, tal vez hubiera tenido alguien que le lavase los pies. O tal vez ese alguien pasó muy cerca de su lado, pero un traspiés lo desvió del camino donde hubiese hallado a Max.


25/2/15

Quería escribirte, noche


Escribir quería a la noche
y animarla a soltar sus nubes
de plástico iridiscente.
Pero entendí que también
mi ser exige pureza.
Pureza que a veces se cansa
de brotar quebrando piedras.

Chocamos de frente con las
dos fuerzas que nos componen;
mas solo una de ellas
nace en la higuera del miedo.

Y cuánto yo quisiera que
este árbol me cortaran.
Que se abrieran mis rosas y
que la brisa probara esa
pulpa cristalina que
palpita en mis entrañas.

No es que yo desee, noche,
dejar de escribirte, pues
pureza atrae a pureza,
y mi estrella busca tu abrazo.
Pero ¡cómo! dime, cómo,
si para fundirse noche
y luz, han de atravesar
nubes  y  asfalto.