3/11/19

Nuevo blog

A partir de ahora, traslado la sección "Desmontando mitos sobre la lengua" al blog https://mitoslinguisticos.blogspot.com/ .De momento, dejo aquí las entradas que ya he subido, pero las nuevas las subiré al otro blog. Disculpad las molestias.

1/11/19

Nueva sección

Subo esta entrada para comentaros que voy a crear un nuevo apartado en el blog en el que pondré audios de mis textos como este que os dejo también aquí y que es el primero. Espero que os guste la idea.

26/10/19

Confidente


Convertí al papel desde siempre -o él se convirtió- en mi mejor amigo. Ellos no comprendían; solo a ratos; solo algunas cosas.

El papel  y los árboles. También desde siempre, esa contradicción. 

Ellos no sentían lo que yo sentía por los árboles, por el papel.

Ellos sienten según la información inscrita en el mapa desde hace cientos de miles de años.

Yo no entiendo los mapas. 

Lo más característico es que se necesitan. Y a mí me sobra, me aturde ese homo. No negaré -sería hipócrita- que sí necesito algo humano. Pero es el humano que se piensa a sí mismo, que anhela con ímpetu vivir por encima del homo gregarius; el homo que se sabe alquimista y que orienta sus pasos al manejo de esa ciencia. El que conoce su plomo y su oro, algo que el homo gregarius teme hasta el punto de pasar toda una vida sin ver, sin verse.

He llorado plomos propios y ajenos. He tocado la flor inmarcesible sin usar mis manos. Y salió mal. No alcancé la ciencia y me deshice en un laberinto de ríos que se acabaron secando.

Y ahora que empiezo a tocar otro plomo, otra flor, hiere el verdugo mis manos invisibles; me condena por no usar los dedos de plástico del homo gregarius y, peor, por no hacerlo mi confidente, sin saber que el papel es la inmensidad y cada una de sus partes. Hablo a todo, escribo en la tierra, en las nubes, en las aves, en las ratas, en los gusanos, en el estiércol, en las rosas, en las estrellas y en los ojos que me ven.


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19/10/19

Arbeyu, ervilha y arveja


En este artículo te voy a hablar de la evolución fonética de estas tres palabras. No voy a tratar la evolución semántica para no alargarme, pero te animo a que lo investigues considerando la relación que tienen con guisante.

Arbeyu, ervilha y arveja derivan del latín ERVILIA, pero tienen una pronunciación diferente en asturianoleonés, portugués y castellano. Los fonemas actuales para la “y”, “lh” y “j” de estas palabras son el palatal fricativo sonoro /y/, el  palatal lateral /l̮/ y el velar fricativo sordo /x/ (uso el RFE, pero podéis consultar en internet la correspondencia entre el RFE y el AFI).

En latín no existía el diptongo -ia, sino que se pronunciaba en dos sílabas distintas. Es en el paso al latín vulgar cuando se da la sinéresis en este tipo de palabras y cambia el acento a la vocal más abierta: MU-LI-E-RE < mu-lié-re. 

Así es como surge la famosa yod, que trae de cabeza a los estudiantes de Fonética Histórica. La I del latín clásico pasa de ser una vocal a convertirse en una semiconsonante o semivocal (dependiendo de su posición en el disptongo) en el latín vulgar, y este sonido dará lugar a una serie de cambios fonéticos de gran relevancia, pero aquí vamos a centrarnos en los resultados de L+yod o LJ a partir de ahora.

ERVILIA, por tanto, ya no es ER-VI-LI-A, sino er-vi-lia, y esta es, como acabo de decir, semiconsonante. Así pues, tenemos  LJ (L+yod), que da diferentes resultados en cada lengua.

Ya en el latín vulgar LJ pasa al fonema palatal lateral /l̮/, es decir, la “ll” pronunciada como lateral (ahora somos casi todos yeístas y la pronunciamos como /y/). 

En el portugués ervilha se mantiene el fonema /l̮/, representado con la grafía “lh”. 

En el romance primitivo (en los ss. IX al XI concretamente, según la Historia de la lengua española de Rafael Lapesa), la /l̮/ procedente de LJ pasa a /y/ “en el oriente y centro de León”. Por eso en asturianoleonés tenemos arveyu, con ese cierre vocálico final típico. Pero en la época medieval también se mantuvo /l̮/ en algunas zonas en las que se hablaba esta lengua, así que probablemente también lo encontremos escrito con "ll".

En castellano, en cambio, /l̮/ proveniente de LJ evoluciona al fonema medieval fricativo prepalatal sonoro /ž/, que se representaba gráficamente con  “g+e,i”, “i” y “j”: se podía escribir arveja, mugier/mujer, conceio  < CONCILIU “concejo”, fijo < FILIU “hijo”.

No es hasta la revolución fonológica del Siglo de Oro cuando hay un reajuste del grupo de las sibilantes y finalmente el fonema /ž/ primero se ensordece a /š/ y después evoluciona a la actual /x/. La grafía “j” de arveja, entonces, podía representar tanto el fonema medieval /ž/ como el actual /x/.

En resumen:

Los diferentes resultados de LJ (L+yod) son:
  
/l̮/ en el portugués ervilha y en parte del asturianoleonés
/y/ en arbeyu (asturianoleonés) 
/x/ en arveja proveniente del fonema medieval /ž/ en castellano



*Desconozco si en otras lenguas existe una palabra derivada de ERVILIA. He puesto estas tres para ajustarme a lo que sé y ser rigurosa. Si queréis aportar más detalles, os lo agradezco.

15/10/19

Desvaríos necesarios: la otra utilidad

Siempre tan preocupada por la forma que sigo cerrando las puertas de la creatividad, como ya escribí hace años. No me permito hacer como cuando era niña y adolescente: sentarme con mi papel y unirme con él, desangrarme en un cuaderno y recuperar mi sangre después, ya (temporalmente) limpia de tormentas y llena de nuevas preguntas eternas.

Observo y me quedo en esa primera parte del proceso.

Presiento qué soy porque siento estos tres niveles, pero no quiero darle un nombre. ¿Y si al nombrarlo desaparece? ¿Se pueden integrar los tres niveles? Da la sensación (todo es sentir) de que al menos uno sobra: justamente el que me parece más fuerte. ¿Lo hago yo más fuerte al creer que lo es? ¿Lo convenzo, lo disciplino o lo ignoro?

A mi izquierda, unos patos nadan tranquilos, pero a contracorriente. A mi derecha, otros hacen cabriolas. Y, al instante pasa, de derecha a izquierda ante mis ojos, un grupo más numeroso de patos volando. Son hermosos los colores de sus alas.

¿Por qué a veces evito esa palabra? La Belleza platónica, la que solo ven el primer y el tercer nivel (el segundo está ciego) nos eleva. Nos hace volar. ¿Volar a dónde? Tal vez hacia lo más real, hacia lo que sentimos con más fuerza (el segundo ni ve ni siente y hace padecer a los otros dos), lo que no sirve para nada.

Oí hablar de Wu Wei. ¿Es una nueva (muy antigua) forma de utilidad? ¿Útil para qué? ¿Para qué sirve?

La utilidad que todos conocemos (hoy) es la que hace sobrevivir al segundo nivel, la que nos mantiene en un estado. Pero si solo estamos, no somos.

¿Cómo podemos ser? ¿Y cómo podemos ser siempre y no solo en pequeños momentos de contemplación?

Quizás buscar la Belleza a diario es lo único que nos permite ser. ¿Lo único? Lo he creído años y por eso anhelo tanto mi paraíso. Allí la Belleza era tan inmensa que apagaba irremediablemente el segundo nivel. No era posible estar sin ser. Pero ¿es el único camino? Si pudiese convertir esto que siento como cárcel en una obra de arte...

Siento, siento, siempre es sentir. Y es cuando no siento, cuando no elijo lo que siento, cuando solo estoy.