9/10/18

Magia sin trucos


Ayudé a desterrar duendes y caricias de roble. Me aparté del fuego de invierno. Me dejé llevar por risas estridentes; gritos de carbón. 

Y caminé por un blanco desierto, anhelando desesperada la noche, aferrándome al eco de la perla, que podía escuchar con cierta dificultad en mis venas cansadas.

Logré así sacar mis pies del lodo, besar el arroyo inquieto. Pero aún falta algo: dejar lejos las olas, amarrar las alas al corazón del viento, a la sonrisa del bosque, recordar el nombre de mi savia.

¿Cómo transformar el deber en “quiero”, los ladrillos en cronopios? Si la luz de los ojos fue quebrada y le cuesta oír la melodía nueva del pecho.

6/10/18

Vivir


Recogí los trozos de mis alas rotas.
Las limpié del negro desgarro
y aprendí
a tejer otoños, a beber ocasos.

Derribé murallas, destroné quimeras.
Busqué el nombre de mi viento.
Descubrí
entre estrellas y amapolas un velero.

Fabriqué un escudo con manantiales
para atravesar las tinieblas.
Decidí
seguir siempre rastros de perlas.

Y ahora me arropan ventanas
hechas del fuego y de la brisa
de un mar
que no entiende de cenizas.

1/10/18

Mis tormentas


Me baño con las tormentas de las que se quejan insolentes soles de cartón. Mis tormentas, que arropan cicatrices, que soplan deshechos nudos de mar. Humo que huele a diamante.

No valgo para ser rayo que besa la orilla. Soy olas que intentan gritar bajo ruinas de madera. Soy el famoso árbol que cae en medio de un bosque desierto. Soy piel insuficiente. Soy excesivas teclas de una polvorienta máquina de escribir.

Y también soy viento sordo para zarpas vestidas de algodón. Una nota fuera de la escala de manos de alambre. Un agujero negro hambriento de perlas que no agota.

Soy duda en la tierra y certeza en el aire.

Soy pluma y cuchillo en mi pecho cansado.