10/9/13

Mi fiel compañera


Ella nunca me dejó, sin embargo muchas veces yo me aparté, unas hundida en la cenagosa rutina y otras corriendo tras mi divinidad vestida de monstruo. Pero ella, mi fiel compañera, siempre regresa con su dulce incondicional sonrisa. Y me acuesto entonces en su inspirador regazo, que pronto se transforma en alfombra mágica que me lleva a recorrer los más bellos, misteriosos u oscuros lugares, los introduce en mi pluma y yo simplemente transcribo lo que ella, con su infinito amor, me mostró. Yo sí que puedo decir que sin ella no vivo, no podría ser feliz. Quizás era ella quien realmente se formaba en el útero y lo que creo que soy yo no es más que un conjunto de tristes, hirientes e inútiles pensamientos. En ese caso, muera yo y viva ella para inundar con su chispa el mundo.

Llévate tu mar

Llévate tu mar, que al rozar mis manos perdería su sabor. Viste que las esferas no se tocaban. No tires más de los años, que se rompe el tiempo y ya no soy la misma. Unos me hago más vieja y otros derramo mi perla sobre mi sangre, tornándose ésta multicolor. Mira tu vida, allí está todo lo que necesitas. Qué fui más que una estela en tus aguas silenciosas. Dónde está nuestra libertad; la tuya en ti, la mía en mí. Mucho perdón necesité para recuperar mi Sol proyectado en ti, pero no, no hablemos de vacíos y tristezas varias, que ya se ahogaron en el verdadero amor, el que aprende a darse uno mismo. Por eso, procura no recordarme más, no preguntarte cómo me va, pues cada vez que me piensas, se apaga temporalmente un rayo de mi Sol y hoy más que nunca necesito que me caliente allá en lo alto.

8/5/13

Verde amor


Susurras mi nombre con tu fresco aliento. ¿Dónde estás?, me dices, y hasta me parece oír cómo extiendes tus brazos hacia mí. Ven pronto. Mis frutos casi están ya listos ¿y quién sino tú podrá apreciar mis latidos en cada bocado?
Esta mañana desperté contento, pero enseguida me sentí vacío; me faltaba tu canción. ¿Quién me amará? Dime. ¿Quién será capaz de poner sus ojos en aquellos rincones que sólo tú percibes?
Cuánto yo quisiera estar allí contigo, embriagarme con tu néctar, sentarme a tus pies. Pero cómo, cómo iré. Canto alto para que el eco te haga llegar mi canción y no la olvides. Quiero de nuevo dibujar con mis dedos sobre tu piel, coleccionar tus fragancias y mirar el brillo de tus ojos en la noche, arropada por tus guardianes. Quizás pronto tu corazón pintará mi piel y volveré a nadar en tu sangre cristalina. Por el momento, aquí tus primos me cuidan bien y me animan a continuar mi misión. Dejemos pues, que las hadas hagan de mensajeras entre nosotros y que las arañas vayan tejiendo un puente para el día en que al fin pueda regresar a ti, mi eterno amor.

A los bosques y ríos que un día conocí y jamás dejaré de amar.

4/2/13

Tu momento


Cierra los ojos. Siente tu respiración. En la pantalla negra de tu mente comienza a proyectar el paisaje que surge de esta melodía. Déjate envolver por él y una vez dentro, haz lo que desees. Puedes pisar descalzo la hierba, oler la brisa de los árboles y las flores, escuchar los sonidos que habitan el lugar..... y echar a caminar hacia donde quieras para descubrir nuevas sendas, nuevos paisajes. O quizás quieras quedarte sentado disfrutando de lo que ves. Tú eres el dueño de este momento.

28/1/13

Despedida

Mi muy querido compañero:
¿Desde cuándo estás conmigo? ¿Recuerdas cuando, en mi fría y húmeda habitación, me arropabas por las noches? ¿Cuando me sonreías desde los retratos?
Te llevé de la mano al parque, a la escuela, al instituto después, a los bailes, los paseos, viajes... Jamás te solté.
Cuando estaba con otras personas, tú me agarrabas bien fuerte, haciéndome titubear. Estabas conmigo incluso en los besos y arrebatos de pasión, sujetando mis riendas. Una vez que jamás olvidaré, tuve la ocasión de cambiar mi vida del todo, convirtiendo mi cárcel en un amplio jardín, pero con la condición de ir completamente sola, sin ti. Y tú te me pegabas tan fuerte, con tu incansable llanto, que no pude hacerlo, y continué en mi cárcel.
Pero ha llegado la hora, querido compañero, de que nos separemos. No llores esta vez, has de aceptarlo. Agradezco enormemente todo lo que me enseñaste, lecciones que jamás olvidaré, pero ahora es necesario que te vayas y que me vaya yo, sola por primera vez. No te preocupes por mí. Gracias a tus lecciones, sé apañármelas y, aunque me encuentre con retos, los superaré.
Ahora afloja poco a poco tus brazos de mi corazón, así, sepáralos. Te regalo esta poción para que te de fuerzas e ilusión por correr ya sin mí. Sé que temes la soledad, pero ¿sabes? La soledad es hermosa cuando te haces su amigo, te cuenta historias, te muestra maravillosos paisajes vírgenes y enciende tu corazón cuando sonríe.
Ahora que me has soltado, deja que sea yo quien te abrace dulcemente. Llora si lo necesitas. Llorar es bueno, igual que la lluvia es vida para los bosques. Y cuando ya estés listo, da el primer paso y echa a correr con todas tus fuerzas.
Y entonces sí, cuando ya estés lejos, mi corazón se abrirá como una flor de loto, y desplegaré mis alas y por fin, podré volar.

(CARTA AL MIEDO)