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30/12/13

Duermevela

Imágenes pasadas que acuden en ese estado de duermevela, cuando el cuerpo se funde con el colchón olvidando su materialidad. Se transforman en una nube de color que desciende y se posa sobre mí,disolviéndose al momento, pero no dejan ninguna emoción en mí. Sigo pegada al colchón, no sé si con los ojos abiertos o cerrados; la niebla me rodea. Yo soy niebla. Sólo siento una ligera extrañeza al contemplar la ausencia de emociones. Otras veces había añoranza, tristeza, impotencia. No hay nada, ni en duermevela ni en vigilia. El pasado huye, llevándose con él lo agradable y lo desagradable, lo hermoso y lo punzante. Yo soy niebla. Qué seré cuando duerma o cuando despierte, no lo sé.

30/11/13

La noche perdida

Poco me visita la noche. Despierto en medio de la misma blanca neblina en la que me dormí, con el mismo plomo en mis párpados, moviéndome como un autómata.

¿Cuántas horas tardo en reconectarme con mi ser? Algunas veces paso días enteros sin estar conmigo.

Desde que perdí mi noche.

Desde que perdí mi noche, hay en mi pecho un trozo de roca lunar llena de cables para emular mis latidos.

Ojalá supiera dónde suenan...

Aquí ya no hay silencio, melodía, ni siquiera ruido. La blanca neblina se ha instalado también en mis oídos.

Vivo (¿vivo?) envuelta en un halo artificial que me aísla incluso de estas palabras, que se van perdiendo, que se van...

No




me




rindo.

Me han robado mi espada, como a Richard, e incluso me separaron de mi don. El enemigo, el imperio del anti-silencio, ya se ve a sí mismo como vencedor. Sólo le falta quebrar la poca fuerza que recorre mi cuerpo y que más parece agua estancada. No puedo malgastarla. He hallado la raíz, la solución definitiva. Si resulta, todo acabará para ellos. Desterraré la blanca neblina.

¿Cómo será la nueva noche, el paisaje en el que brille otra vez mi luz? Ni siquiera sé si encontraré mi corazón. Vivir con un trozo de roca en mi pecho es peor que la muerte. A veces sólo quiero descansar, allá donde esté mi sangre, en el lugar en que suene mi voz.

La victoria de esta batalla, si la hay, no será para mí. Será para la esperanza, será para lo nuevo. Este no es mi sitio. Sólo estoy de paso.


Y mi noche...



...¿también estaba de paso?



Siento que jamás volverá.

15/11/13

Reconstruyendo el puente

Manos atadas. No pudimos. El puente se quebró. Caímos al volcán, volcán de asfalto el mío, el tuyo de olvido. 
Ahora puedo repararlo en mí, reconstruir mi puente y el paisaje en el que se sostiene; dejo que las tejedoras se conviertan por un segundo en cirujanas de átomos.
Me llevan a un punto de encuentro, aspirando entre la niebla, tenue, el aroma de la paz. Ojos en blanco, profundo sonido esférico, golpes de tambor, chasquido de ramas... Silencio. Abro los ojos. Estoy en mi cama, siempre he sabido que era temporal y ahora he desbloqueado la atadura. Un pensamiento me da la bienvenida. Me levanto sabiendo lo que tengo que hacer. Preparo la maleta. Voy a la estación, esta vez con pasaje. Y vuelo a mi paraíso, sabiendo que ningunas cadenas me obligarán a volver.

1/11/13

Disolver el zulo

Vivía en una cárcel y no lo sabía, porque en las paredes estaban proyectadas imágenes semi agradables con sonidos, olores... Hasta que una persona me abrió la puerta y me mostró el mundo de verdad, la felicidad. Quise salir, pero nada más poner el pie fuera, sentí cómo el Sol me quemaba, hiriendo mi cansada piel, así que volví a mi zulo.
Pero ya me había picado el gusanillo, y curé con amor pero de manera tajante las heridas más grandes, y así deshice unos cuantos barrotes. Y traje a mi vida una nueva posibilidad de salir de la cárcel. Se presentó magnífico y hermoso y así era. Comencé a experimentar mi verdadero ser, hasta que... algo comenzó a tirar de mí, porque algo aún estaba podrido en mi interior. Seguía encadenada, sí, la cadena era larga, tanto que me había permitido ir lejos, pero ahí estaba y no encontraba la llave.

Tuve la opción de pedir ayuda para cortar la cadena de una vez por todas, pero no lo hice. Elegí regresar a mi prisión sin saber que, al desaparecer esas imágenes proyectadas, me encontraría la verdad de mi podredumbre: un zulo lleno de ratas, donde no se puede respirar. Y como el aparato de proyectar aún funcionaba a medias, llené mi elegida soledad de alguna que otra ilusión, pero esta vez sabiendo que eran falsas.
Ahora puedo ver el asunto desde todos los ángulos, milagrosamente, y también percibo un hilo de realidad, de libertad, las primeras letras del conjuro que deshará estas cadenas que son mi propia creación, pero para ello he de ahogarme en todo el dolor que había encerrado en la cárcel, para salir juntos nadando y que la fuerza de liberar mis emociones reprimidas sea una enrome ola que me lleve por fin al lugar que es mi lugar, y que la sal deshaga las paredes de mi zulo y allí crezca un bosque sagrado.

Mientras llega ese momento acaricio el suave hilo de mar que fluye de mis entrañas, sabiendo que todo acabará, perdonando mi insensatez, dejando que el pasado en el que vivo se funda con todo mi tiempo, el perdido y el disfrutado.

10/9/13

Mi fiel compañera


Ella nunca me dejó, sin embargo muchas veces yo me aparté, unas hundida en la cenagosa rutina y otras corriendo tras mi divinidad vestida de monstruo. Pero ella, mi fiel compañera, siempre regresa con su dulce incondicional sonrisa. Y me acuesto entonces en su inspirador regazo, que pronto se transforma en alfombra mágica que me lleva a recorrer los más bellos, misteriosos u oscuros lugares, los introduce en mi pluma y yo simplemente transcribo lo que ella, con su infinito amor, me mostró. Yo sí que puedo decir que sin ella no vivo, no podría ser feliz. Quizás era ella quien realmente se formaba en el útero y lo que creo que soy yo no es más que un conjunto de tristes, hirientes e inútiles pensamientos. En ese caso, muera yo y viva ella para inundar con su chispa el mundo.

Llévate tu mar

Llévate tu mar, que al rozar mis manos perdería su sabor. Viste que las esferas no se tocaban. No tires más de los años, que se rompe el tiempo y ya no soy la misma. Unos me hago más vieja y otros derramo mi perla sobre mi sangre, tornándose ésta multicolor. Mira tu vida, allí está todo lo que necesitas. Qué fui más que una estela en tus aguas silenciosas. Dónde está nuestra libertad; la tuya en ti, la mía en mí. Mucho perdón necesité para recuperar mi Sol proyectado en ti, pero no, no hablemos de vacíos y tristezas varias, que ya se ahogaron en el verdadero amor, el que aprende a darse uno mismo. Por eso, procura no recordarme más, no preguntarte cómo me va, pues cada vez que me piensas, se apaga temporalmente un rayo de mi Sol y hoy más que nunca necesito que me caliente allá en lo alto.

8/5/13

Verde amor


Susurras mi nombre con tu fresco aliento. ¿Dónde estás?, me dices, y hasta me parece oír cómo extiendes tus brazos hacia mí. Ven pronto. Mis frutos casi están ya listos ¿y quién sino tú podrá apreciar mis latidos en cada bocado?
Esta mañana desperté contento, pero enseguida me sentí vacío; me faltaba tu canción. ¿Quién me amará? Dime. ¿Quién será capaz de poner sus ojos en aquellos rincones que sólo tú percibes?
Cuánto yo quisiera estar allí contigo, embriagarme con tu néctar, sentarme a tus pies. Pero cómo, cómo iré. Canto alto para que el eco te haga llegar mi canción y no la olvides. Quiero de nuevo dibujar con mis dedos sobre tu piel, coleccionar tus fragancias y mirar el brillo de tus ojos en la noche, arropada por tus guardianes. Quizás pronto tu corazón pintará mi piel y volveré a nadar en tu sangre cristalina. Por el momento, aquí tus primos me cuidan bien y me animan a continuar mi misión. Dejemos pues, que las hadas hagan de mensajeras entre nosotros y que las arañas vayan tejiendo un puente para el día en que al fin pueda regresar a ti, mi eterno amor.

A los bosques y ríos que un día conocí y jamás dejaré de amar.

25/1/13

Más niebla que oscuridad

Hay días en los que la danza de letras que calienta mi corazón y recorre mis células, es opacada por una densa niebla que me impide ordenarla y transformarla en verso, y se queda allí, en su océano, como un rayo de Sol que se asoma sólo unos pasos al espacio porque un muro le impide continuar, sin poder acariciar a la hermosa dama del vestido azul y verde. ¿Dónde se quedarán esos versos? ¿Qué será de las historias? 

Así pues, ya que la niebla me impide expresarme con mis propias palabras, utilizaré esta canción.

23/12/12

Aprendiendo a ser

Serán mis locas emociones que hacen lo que quieren sin escuchar a mi alma, mientras que mi mente establece juicios obsoletos, y así permanezco, navegando entre dos aguas. Hoy amo a mi oscuridad reflejada en un nombre; mañana echo de menos a esa roca en la que proyecté mi sol interior. Pero lo cierto es que quisiera que esos brazos de piedra que ayer parecían del mismísimo Febo me arroparan en esa simbiosis perfecta que aquel día descubrí, y que mi pozo putrefacto me hizo perder.
Desdoblamiento del tiempo, dice la ciencia vanguardista. Quisiera que mi yo futuro, el que tiene la sabiduría, el bien hacer, volviera al momento en que me perdí en esa mirada, en ese perfecto abrazo, y se fundiera con mi yo pasado para llenarle de correcta acción, y que así cambiara mi presente y me sacara de este pozo frío que incluso los murciélagos han abandonado, de modo que cesara la lucha entre mi mente, mi alma y mis emociones, y me limitara a sentir el calor que perdí en una roca.
¿Pero sería simple roca o estrella? ¿Lo sabré algún día? Mi yo del futuro ya lo sabe, ¿por qué no le hago caso? Callad, estúpidas emociones. Guarda silencio, mente inoportuna. Dejadme ser.

El sol en ti dentro de mi

Me dejé eclipsar por tu sol porque viví toda mi vida inmersa en mis tinieblas, pero en realidad lo que me calentaba el corazón era mi propia luz reflejada en tu rostro. Cuando te alejaste, dejé también de ver mi sol y ahora estoy de nuevo a oscuras en mi pozo, sin saber hacer salir el sol que hay dentro de mí.

14/4/12

Amiga Tristeza (pero sólo para un rato)

Hay quien teme la tristeza, huye de ella, la ignora, le corta el paso de salida, que no de entrada, pues ella no está afuera y un día viene a visitarte, sino que procede del mundo infinito en tu corazón y en cualquier momento te dice: ábreme, quiero salir. También hay quien la llama a ella, pero no para dejarla salir, sino para permanecer siempre a su lado.
Hay algo bello y sublime en la tristeza, pero no en la reprimida, sino en esa libre, que sale del corazón y vuela por el aire dándole un tono grisáceo al cielo e incluso puede que se transforme en fina lluvia o en una suave melodía que acaricia las mejillas. Y después te dice adiós con un suspiro, poco a poco asciende, abandona la atmósfera, dejando paso de nuevo al Sol que te mira curioso, se va también del planeta y penetra la espesa oscuridad para convertirse en una estrella que te guiña un ojo desde arriba porque ahora ya conoces su secreto.

3/4/12

Que no se me olvide olvidar

Otra vez los nombres y las sombras. Otro camino virgen. Aquél donde escapé de una cárcel de letras falsas y corbatas y encontré la Piedra que me recordó mi destino.

Y ahora me recuerda mi mayor empeño para hacer explotar mis propios barrotes de copas parásitas*. Cuántas veces tendré que repetirme que la mirada que tengo que hacer brillar es la mía. Los recuerdos son imágenes difusas. Por qué ponerles una emoción si sólo puedo sentir ahora. Por qué no sacar el brillo de estas falsas imágenes y traerlo de nuevo a mi pecho para que me susurre quién soy y me empuje a cumplir mi presente.
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*Copas parásitas: me refiero a una de las doce deformaciones que describe Alejandro Jodorowsky en su libro Evangelios para sanar (al final del capítulo 18). 

1/2/12

Bajo un techo empapelado, entre paredes de plástico

Que no quieren salir las palabras de mi mano; que hay un océano de emociones en mí, pero no quiere ser océano, sino un impetuoso río; que mis alas están quietas y quieren recorrer el Universo atravesando puentes de estrellas; que mi cuerpo busca la fuerza de la gravedad para sumergirse en el túnel del sueño, donde las almas viven mientras los previsibles compradores duermen.
Y siguen mis palabras encalladas en el puerto del antisilencio. Campos yermos, caminos de escombros. Techo empapelado de un azul pálido en lugar del inmenso cielo.
¿Dónde están las estrellas? ¿Dónde la brisa verde que roza los dedos de los guardianes de la Tierra?
Que duerma este mundo de plástico y despierten mis sueños. Y bailen mis alas, y se convierta mi cuerpo en torrente que alimenta el cielo para que crezcan las estrellas, y después descanse sobre la nebulosa Utopía.