10/11/13

Intento salir del asfalto

Mi sueño es mi sustento
y tanto me alejo de él
que hasta las letras se desintegran
entre mis cansados dedos,
que más parecen de plástico
o de cemento.
El sonido del reloj
que no me deja rimar,
que me roba las imágenes
que un día me nutrieron.
Y malgasto mis días,
sin vivir
y sin muerte.
Y malgasto mis años
sin fabricar la suerte.
Y se convierte
en gris el verde,
mas no un gris hermoso,
no una niebla
de una mañana de noviembre.
No.
Es el gris
de un mal dormir
sin sueños,
de mente vacía,
pero no vacía e iluminada, sino
vacía y muerta.

Deja de torturarme,
dice la Poesía;
deja de asfaltarme con tu rutina.
Si quieres volver a mí
has de abandonarla.
¿Vino nuevo en odres viejos?
No debes profanar mi esencia.

Te entiendo, Poesía,
y qué más quisiera yo
que regresar.
Pero cómo, dime, cómo.
Si esta marea negra
se me pega a la piel
y mi corazón rezuma veneno
que sube a mi mente y ya no puedo ver.

La respuesta sabes cuál es
y sabes dentro de ti
que vas por la senda correcta.
Fantasía y yo te esperamos
con una fiesta de bienvenida,
de feliz regreso,
y esta vez será
para siempre.
¿Estás dispuesta?

1/11/13

Disolver el zulo

Vivía en una cárcel y no lo sabía, porque en las paredes estaban proyectadas imágenes semi agradables con sonidos, olores... Hasta que una persona me abrió la puerta y me mostró el mundo de verdad, la felicidad. Quise salir, pero nada más poner el pie fuera, sentí cómo el Sol me quemaba, hiriendo mi cansada piel, así que volví a mi zulo.
Pero ya me había picado el gusanillo, y curé con amor pero de manera tajante las heridas más grandes, y así deshice unos cuantos barrotes. Y traje a mi vida una nueva posibilidad de salir de la cárcel. Se presentó magnífico y hermoso y así era. Comencé a experimentar mi verdadero ser, hasta que... algo comenzó a tirar de mí, porque algo aún estaba podrido en mi interior. Seguía encadenada, sí, la cadena era larga, tanto que me había permitido ir lejos, pero ahí estaba y no encontraba la llave.

Tuve la opción de pedir ayuda para cortar la cadena de una vez por todas, pero no lo hice. Elegí regresar a mi prisión sin saber que, al desaparecer esas imágenes proyectadas, me encontraría la verdad de mi podredumbre: un zulo lleno de ratas, donde no se puede respirar. Y como el aparato de proyectar aún funcionaba a medias, llené mi elegida soledad de alguna que otra ilusión, pero esta vez sabiendo que eran falsas.
Ahora puedo ver el asunto desde todos los ángulos, milagrosamente, y también percibo un hilo de realidad, de libertad, las primeras letras del conjuro que deshará estas cadenas que son mi propia creación, pero para ello he de ahogarme en todo el dolor que había encerrado en la cárcel, para salir juntos nadando y que la fuerza de liberar mis emociones reprimidas sea una enrome ola que me lleve por fin al lugar que es mi lugar, y que la sal deshaga las paredes de mi zulo y allí crezca un bosque sagrado.

Mientras llega ese momento acaricio el suave hilo de mar que fluye de mis entrañas, sabiendo que todo acabará, perdonando mi insensatez, dejando que el pasado en el que vivo se funda con todo mi tiempo, el perdido y el disfrutado.

10/9/13

Mi fiel compañera


Ella nunca me dejó, sin embargo muchas veces yo me aparté, unas hundida en la cenagosa rutina y otras corriendo tras mi divinidad vestida de monstruo. Pero ella, mi fiel compañera, siempre regresa con su dulce incondicional sonrisa. Y me acuesto entonces en su inspirador regazo, que pronto se transforma en alfombra mágica que me lleva a recorrer los más bellos, misteriosos u oscuros lugares, los introduce en mi pluma y yo simplemente transcribo lo que ella, con su infinito amor, me mostró. Yo sí que puedo decir que sin ella no vivo, no podría ser feliz. Quizás era ella quien realmente se formaba en el útero y lo que creo que soy yo no es más que un conjunto de tristes, hirientes e inútiles pensamientos. En ese caso, muera yo y viva ella para inundar con su chispa el mundo.

Llévate tu mar

Llévate tu mar, que al rozar mis manos perdería su sabor. Viste que las esferas no se tocaban. No tires más de los años, que se rompe el tiempo y ya no soy la misma. Unos me hago más vieja y otros derramo mi perla sobre mi sangre, tornándose ésta multicolor. Mira tu vida, allí está todo lo que necesitas. Qué fui más que una estela en tus aguas silenciosas. Dónde está nuestra libertad; la tuya en ti, la mía en mí. Mucho perdón necesité para recuperar mi Sol proyectado en ti, pero no, no hablemos de vacíos y tristezas varias, que ya se ahogaron en el verdadero amor, el que aprende a darse uno mismo. Por eso, procura no recordarme más, no preguntarte cómo me va, pues cada vez que me piensas, se apaga temporalmente un rayo de mi Sol y hoy más que nunca necesito que me caliente allá en lo alto.